Jacqueline estaba al borde del tranquilo estanque, con el corazón acelerado por la anticipación. Había venido a encontrarse con su amado Thomas, como habían planeado. Pero, a medida que pasaban los

minutos, aún no había señales de él. Buscaba en la superficie del agua, esperando algún indicio de su presencia. Pero no había nada: ni ondas, ni movimiento, ni rastro de que él hubiera estado allí.
A medida que el pánico comenzaba a apoderarse
de ella, Jacqueline se dio cuenta de que algo estaba mal. Sabía que Thomas había estado lidiando con problemas personales últimamente, y un sentimiento de angustia la invadió. Desesperada, buscó en los alrededores del

estanque, llamándolo por su nombre, pero no obtuvo respuesta. Incluso se aventuró en el agua fría y oscura, pero no había señal de él. A medida que el sol comenzaba a ponerse, pintando el cielo con tonos de naranja oscuro y rosa, Jacqueline tuvo

que enfrentar la desgarradora verdad: Thomas no vendría. Se derrumbó en la orilla, con lágrimas corriendo por su rostro. Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses, pero no hubo noticias de Thomas. Jacqueline nunca lo olvidó y a

menudo regresaba al estanque, reflexionando sobre su breve pero intensa historia de amor. Se sentaba junto al agua, perdida en pensamientos y recuerdos. ¿Dónde está el amado de Jacqueline en esta escena? ¿Puedes encontrarlo?
