Después de que Graciela se fue de este mundo, Pedro decidió cumplir su deseo y crear un dibujo en su campo en su honor. Así es como esta historia de amor y respeto se convirtió en una increíble creación y sigue viva en los recuerdos familiares.

Cuando compartió su idea con Pedro, él le dijo que tendrían que esperar hasta tener suficiente tiempo libre para comenzar el proyecto.

Pero luego, en 1977, Graciela murió repentinamente de un aneurisma cerebral a la temprana edad de 25 años. Fue un golpe devastador para Pedro, quien se encontró sumido en la desesperación.
Con el paso de los años, decidió hacer realidad el sueño de Graciela. Como a ella le encantaban las guitarras, decidió esculpir la imagen de una guitarra en su campo, con la esperanza de preservar su memoria de esta manera. Completar este proyecto requirió muchos esfuerzos: el dibujo se extiende por 2/3 de milla, pero todo valió la pena.
Este magnífico símbolo de amor está hecho de cipreses y eucaliptos azules, y es visible incluso desde lo alto de un avión. Ahora, la alegría que Graciela solía sentir mientras volaba sobre Pampas está al alcance de muchas otras personas y seguirá alegrando sus corazones en el futuro.
