El nombre de esta niña es Mackenzie. Sus padres la abandonaron en una estación de tren en China. Fue llevada al hospital y sometida a un examen completo que reveló que estaba en buen estado de salud.

Posteriormente, fue trasladada a uno de los orfanatos locales, donde tuvo que esperar a que una familia se hiciera cargo de ella. Sin embargo, esto era casi imposible debido a la sobrepoblación de niños necesitados de cuidado en los orfanatos chinos.
Un día, Chuck y Kim Walker la vieron en la televisión y se enamoraron de ella. En ese momento, sus corazones aún estaban rotos por la pérdida de su hijo menor, fallecido tres años antes. A pesar de ello, la pareja decidió dar un paso importante y adoptó a Mackenzie.

En el momento de la adopción, la niña tenía solo un año. La familia se mudó a los Estados Unidos y comenzó una nueva vida feliz. Pero un día, los esposos notaron algo extraño. Cuando la pequeña Mackenzie escuchó sonar las campanas, se quedó quieta escuchando los sonidos, luego miró a sus padres y reprodujo exactamente el sonido que acababa de escuchar.

Más tarde se descubrió que la niña tenía una percepción auditiva única y una hermosa voz. Hoy en día, desarrolla activamente sus habilidades musicales, participa en diversas competiciones, se presenta en eventos e incluso ha lanzado su propio álbum grabado en uno de los mejores estudios de grabación estadounidenses.

