Los niños pueden ser muy posesivos, especialmente cuando se trata de objetos a los que tienen mucho apego, como los juguetes y los dulces. Gillian Grose decidió hacerle una broma a su hijo de tres años diciéndole que se había comido

todos los caramelos que había recibido en Halloween. Esperaba enojo y llantos, pero la reacción de su hijo la sorprendió. Después de Halloween, el pequeño Rutledge entró a la cocina
para desayunar. Su madre le dijo que se había comido todos los dulces que le habían dado el día anterior porque tenía mucha hambre y no había más comida en la casa. Al principio, el niño no lo

creía, pensando que su mamá estaba bromeando.
Pero Gillian insistió, repitiendo que realmente tenía mucha hambre y que había tenido que comer los caramelos. «Lo siento,» añadió, tratando de no reír.
«¡Podrías haber traído comida aquí!» dijo el niño,

señalando el contenido del refrigerador. Luego se acercó a su madre y dijo: «Mamá, yo no… no estoy enojado contigo. Está todo bien.» El niño mostró un carácter absolutamente angelical, lo que sorprendió a muchas personas. Después de la publicación del

video de esta broma en la web, la madre recibió muchas críticas: muchos le dijeron que era cruel hacerle una broma al niño de esa manera. Gillian tuvo que explicar que, después de confesarle a su hijo, rieron juntos y comieron los caramelos.
