Como todos los demás niños, Tessa disfruta bailando, riendo, jugando y paseando en bicicleta, entre otras cosas. Es una niña común, excepto por una rara anomalía congénita: la ausencia de nariz.

Esta condición es bastante inusual, enfrentándose aproximadamente a cien personas en todo el mundo. A pesar de que Tessa no puede oler, puede toser y estornudar. Inicialmente, sus padres quedaron impactados por su condición, pero pronto se acostumbraron y no la diferencian de otros niños.

Antes del nacimiento, la pareja se enteró de esta anomalía en una ecografía. Les sugirieron interrumpir el embarazo, pero optaron por no hacerlo. Tessa puede ser única, pero eso no la hace menos valiosa. La falta de nariz no es su única dificultad; también tiene problemas congénitos en el corazón y los ojos. En el futuro, se enfrentará a numerosas pruebas y tal vez necesite una prótesis nasal a medida que crezca.

A pesar de todas las dificultades, Tessa no pierde su alegría. Está creciendo como una niña divertida, curiosa y sociable. Sus padres le aseguran que es una hija común, y sus hermanos mayores no permiten que Tessa se desanime.
