Magda Upton, residente de Sídney, consideró la maternidad por primera vez a los 39 años. A pesar de no tener una pareja permanente, salió con varios hombres con la esperanza de encontrar a alguien con quien comenzar una familia.

Sin embargo, con el tiempo, decidió explorar otras opciones debido a los desafíos de su situación. En consecuencia, Magda optó por la inseminación artificial para cumplir su sueño de ser madre.

Su viaje involucró visitar múltiples clínicas de fertilidad y una inversión financiera significativa, pero no dio los resultados deseados. En una clínica, los médicos le recomendaron que consultara con un terapeuta para lidiar con la posibilidad de que la maternidad pudiera no ser alcanzable.
A lo largo de una década de tratamientos de fertilidad, Magda se sometió a 2.5 ciclos de FIV, con un tercero interrumpido debido al síndrome de hiperestimulación ovárica. Había

experimentado dos embarazos previamente, ambos terminando en abortos espontáneos alrededor de las ocho semanas.
En su búsqueda de la maternidad, Magda se sometió a 13 tratamientos de fertilidad adicionales, todos terminando en desilusión.
