Los niños de su edad suelen disfrutar de salidas a parques de atracciones y socializar con sus compañeros, pero Abby no tuvo esas oportunidades. A pesar de tener una enfermedad oncológica incurable, encontró el amor verdadero a los cuatro años y se casó.

La enfermedad le arrebató su infancia y momentos felices, pero Abby no pierde el ánimo. Gran parte de su vida transcurre en hospitales, donde recibe tratamiento. Recibe apoyo no solo de sus padres, sino también del personal médico.

Conocer al Dr. Matt fue especial para Abby. Él mostró preocupación, y las visitas al hospital se convirtieron en eventos alegres. Incluso en días sin procedimientos, ella corría hacia allí.

Su madre se dio cuenta de que Abby estaba enamorada del doctor, y en una conversación, la niña confesó que planeaba casarse con él. Como muestra de sus intenciones, le mostró a su madre un anillo, y esta decidió ayudar llamando al doctor. Matt aceptó de inmediato la «ceremonia de bodas».

La preparación para la boda fue meticulosa, y Matt sorprendió a la novia con un lujoso automóvil rosa. Los colegas del doctor también se esforzaron en la preparación, buscando hacer la boda inolvidable para Abby.

La celebración atrajo a muchos invitados, y a pesar de la enfermedad, el día fue especial para Abby. Los momentos de felicidad y sonrisas que creó ese día permanecerán en sus recuerdos. Matt espera que esos cálidos momentos perduren a lo largo de los años y sean recuerdos brillantes de una niña maravillosa.

