El 29 de febrero de 1992, en una familia que no era especialmente destacada, nació una niña con graves problemas médicos: le faltaba el peroné, el tobillo y varios otros huesos en las piernas. El diagnóstico inicial no era alentador, ya que predecía que nunca podría caminar.

Su joven madre, de tan solo 16 años, la abandonó. Con el tiempo, la niña creció y no solo aprendió a caminar, sino que también logró un impresionante éxito en el deporte.

Después de pasar casi un año en diferentes hogares de acogida, en 1993, una familia de Estados Unidos la adoptó, a pesar de ya tener dos hijos, pero aún soñaban con una familia grande y fuerte.

La familia decidió equipar a la niña con prótesis modernas y llevar a cabo varias cirugías. Desde entonces, la niña no solo camina con confianza, sino que también descubrió su talento en la natación, convirtiéndose en una verdadera sirena. Sus padres la introdujeron en el mundo de la natación y resultó que no solo se desempeña bien en ese deporte, sino que nada más rápido que los niños con piernas.

A los 12 años, ya había ganado tres medallas de oro y establecido 18 récords, y no tiene intención de detenerse. Esta es una historia con un comienzo triste pero un continuo impresionante de una niña fuerte que decidió luchar por su futuro feliz.
