Los médicos convencieron a la madre de que su hija autista no hablaría, pero ella no se rindió y aquí está el resultado.

Briana Blankenship tiene una hija diagnosticada con autismo que no hablaba a una edad temprana. Los médicos le aseguraron que el niño nunca hablaría. Sin embargo, después de los grandes esfuerzos de la madre, su hija habló por primera vez: la vida no es fácil para las familias con un niño especial, pero es aún más difícil vivir sin ninguna esperanza de comunicación con su bebé. Los médicos convencieron a Briana de que su hija Taylor, que sufre de autismo, nunca se comunicaría ni siquiera con sus seres queridos. La madre de la niña aceptó esta información, pero su corazón le dijo que no se rindiera.

Los médicos convencieron a la madre de que su hija autista no hablaría, pero ella no se rindió y aquí está el resultado.

Los padres de la niña no se detuvieron allí y decidieron desarrollar a la niña de todas las formas posibles. Taylor fue llevada a clases de gimnasia, leyó muchos libros y habló con ella. Briana rodeó a su hija con atención y cuidado, tratando de penetrar en ella y obtener respuestas de la niña. Para el desarrollo integral de su hija, la madre también asistió con ella al programa especial LAMP, cuyo objetivo es enseñar a los niños conceptos básicos sobre el mundo que los rodea y formando su base de conocimientos inicial.

Los médicos convencieron a la madre de que su hija autista no hablaría, pero ella no se rindió y aquí está el resultado.

Las clases se llevaron a cabo utilizando tabletas iPad. La esencia del método es utilizar símbolos en lugar de comunicación verbal. Estos programas han sido especialmente adaptados para niños con necesidades especiales. Varios años de esfuerzo dieron el resultado tan esperado.

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Ese feliz día, Briana, como de costumbre, llevó a su hija a gimnasia. En el camino decidió parar en McDonald’s para darle algo rico a Taylor. Ella rara vez toleraba la comida rápida, pero el pasatiempo favorito de las chicas era visitar McDonald’s. Y mientras hacía cola, Briana de repente escuchó la palabra más importante del mundo. Taylor la llamó «mamá».

Los médicos convencieron a la madre de que su hija autista no hablaría, pero ella no se rindió y aquí está el resultado.

El autismo es un problema de nuestro tiempo. Cuanto más lo estudian los médicos, más comprenden que no es una enfermedad, sino una característica del desarrollo. Todavía están buscando formas de adoptar.

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