Anna y John siempre soñaron con tener una familia grande, y cuando se enteraron de que esperaban a su cuarto hijo, fue una fuente de alegría para ellos. Ya tenían tres hijos varones, pero Anna deseaba mucho tener una hija.

Sin embargo, en una ecografía descubrieron que la futura hija enfrentaría graves problemas, incluyendo una patología de la médula espinal y hidrocefalia. Los médicos recomendaron interrumpir el embarazo debido a la posible discapacidad del niño. Pero Anna estaba decidida a encontrar formas de ayudar a su hija incluso antes de su nacimiento. Resultó que se podía abordar el problema de la médula espinal a través de una cirugía en el útero de la madre.

A través de Internet, Anna se puso en contacto con otra madre que había pasado por una cirugía similar en Suiza. Los Makarov no podían permitirse una cirugía tan costosa, pero lograron recaudar fondos a través de Internet y organizaciones benéficas. Anna se sometió a la cirugía a tiempo, y la niña empezó a mejorar.

La felicidad llegó cuando Emily vino al mundo. La familia expresó su profundo agradecimiento a todos los que los ayudaron en este difícil camino y consideran a Emily como un verdadero «regalo del destino».

