Paseando por el parque en una mañana de sábado, un joven tropezó accidentalmente con un paquete de toallas blancas. Al acercarse, descubrió en su interior a un recién nacido completamente envuelto en esas toallas. Este día cambió para siempre la vida tanto del bebé como de su salvador.

Raúl Marín Seha decidió dar un paseo en el parque esa mañana. Una pequeña paquete llamó su atención al lado del camino. Se movía débilmente y emitía sonidos. El joven encendió la cámara de su teléfono y se acercó, pensando que podría ser algún animal.

¡Pero lo que vio lo dejó en estado de shock! En una toalla sucia y arrugada, yacía un bebé recién nacido. Después de recuperarse del primer impacto, Raúl tomó al bebé y lo llevó al hospital. Resultó que la niña estaba sana, pero exhausta. Si Raúl hubiera seguido de largo, no habría tenido posibilidades de sobrevivir.

Raúl ya no pudo separarse de la niña. Sintió una conexión especial con ella y decidió adoptarla. Su familia lo apoyó al cien por ciento. El joven padre nunca fue más feliz. Es sorprendente cómo el destino lo llevó a su hija en el lugar y el momento adecuados.

