Los encuentros han existido a lo largo de los siglos, y con el tiempo, las personas han experimentado con diferentes formas de conocer posibles parejas. Sin embargo, en la actualidad, Internet parece ser el lugar principal para aquellos que buscan nuevas relaciones románticas. Las aplicaciones se han convertido en una excelente manera de conocer personas interesantes y nuevas.

La historia comenzó con una situación común, familiar para muchos: un joven vio a una chica en una de las aplicaciones de citas. Cuando ambos mostraron interés mutuo, decidieron encontrarse en persona para una pequeña charla acompañada de algunas bebidas, con la esperanza de conocerse mejor. O al menos, eso esperaba él.
El chico mantenía puntos de vista tradicionales sobre las citas y creía que debía comportarse como un verdadero caballero, sin importar las perspectivas que tuviera en la relación. Sin embargo, la chica tenía una idea completamente diferente sobre cómo comportarse.

Mientras él intentaba escuchar atentamente y mantener la conversación, ella estaba absorta en su teléfono, apenas prestándole atención, disculpándose solo unas cuantas veces y continuando con sus asuntos. Ni siquiera sus chistes ingeniosos salvaron la situación, haciéndola simplemente incómoda.

«Cuando el chico se dio cuenta de que sus sentimientos estaban llenos no de emoción e interés, sino de desesperación, decidió terminar su bebida y disculparse, imaginando que se iba al baño.

En el camino de vuelta, en su mente surgió la idea de cancelar la cita. Cuando regresó y vio que la chica todavía estaba absorta en su teléfono, disminuyó la velocidad y decidió usar la entrada de servicio detrás de la cocina. Pasaron treinta minutos hasta que la chica se dio cuenta de que él no iba a regresar del baño. Después de enviarle un mensaje, no recibió respuesta, mientras el chico ya disfrutaba de su libertad, decidiendo que ni siquiera valía la pena responder a sus múltiples mensajes posteriores.»
