Una mujer australiana llamada Chelsea Dixon enfrentó un problema de sobrepeso, pesando 130 kilogramos a los 32 años.

Durante mucho tiempo evitó las básculas y los espejos para evitar emociones negativas. Comenzando con un peso de 100 kilogramos a los 20 años, ganó otros 30 kilogramos después de dar a luz a cuatro hijos.

Chelsea se dio cuenta de que era hora de hacer un cambio cuando vio una foto de sí misma de lado. Hizo cambios en su dieta, incluyendo alimentos más saludables y productos naturales, renunciando a la comida grasosa y bebiendo más agua. El ejercicio regular, desde cortas caminatas hasta entrenamientos de carrera largos, boxeo y levantamiento de pesas, la ayudaron a perder 61 libras.

Chelsea no solo cambió su estado físico, sino que también aumentó su confianza en sí misma. Ella aconseja a otros comenzar con pequeños pasos, no tener miedo al fracaso y buscar apoyo, como lo hizo con su esposo, que se unió a sus esfuerzos. Hoy en día, es feliz, saludable y llena de energía.

