Un valiente joven llamado Harley Lane perdió sus manos y piernas como resultado de una enfermedad devastadora, pero continuó asistiendo a la escuela y llevando una vida normal.

La familia Lane reside en Stockport, una ciudad en el Reino Unido. Harley tenía solo tres años cuando contrajo meningitis y se puso muy enfermo. Su corazón se detuvo tres veces, lo que resultó en un total de cuatro minutos de muerte clínica, y sus padres estaban desconsolados.
Sin embargo, Harley tiene una gran determinación y nunca perdió la esperanza en sí mismo, incluso cuando parecía que no quedaba esperanza. Pudo dar gracias a Dios y al personal médico del Hospital Infantil de Manchester, pero sus extremidades tuvieron que ser amputadas debido a complicaciones de la enfermedad (sepsis).

Cuando Harley recobró la conciencia, vio que su apariencia física había cambiado, pero siguió viendo a sus padres llorando de felicidad porque seguía vivo y viviría.
Harley tuvo que adaptarse a su nueva existencia después de ser dado de alta del hospital, aprendiendo a moverse sin piernas y usando sus nuevas manos. Necesitó años de rehabilitación, pero nunca perdió su curiosidad, apertura ni confianza en las demás personas.
Cuando Harley tuvo la edad suficiente para empezar la escuela, sus padres se preocuparon mucho y discutieron con frecuencia sobre su educación. Finalmente, determinaron que debía inscribirse en una escuela regular.

A pesar de sus preocupaciones iniciales sobre las reacciones de sus compañeros de clase, Harley se destacó en su clase, fue querido por todos y muchos querían ser sus amigos. Su confianza aumentó como resultado de su popularidad y esperaba con ansias ir a la escuela.
Harley, que ahora tiene casi 14 años, todavía va a la escuela y se comporta como un niño normal. Por su valentía y tenacidad ante la enfermedad, incluso recibió el premio «Orgullo de Gran Bretaña», convirtiéndose en un verdadero héroe en su clase.

A Harley le gusta ir a la escuela, tiene buen rendimiento en clase, tiene muchos amigos y lleva una vida feliz. Aunque sus padres nunca se habían casado, se le concedió el privilegio de dar el anillo en su boda.
