En el mundo moderno, cada vez más mujeres deciden convertirse en madres después de alcanzar los 40 años. Para algunas, este es el momento en que ya han tenido éxito en sus carreras y han asegurado la estabilidad financiera para las generaciones futuras. Para otras, esto puede ser el resultado de años de intentos infructuosos para concebir un hijo, y solo ahora tienen esta oportunidad.

Una de esas mujeres es la alemana Annegret Raunig, que se convirtió en madre a los 65 años, habiendo tenido ya 13 hijos propios y 7 nietos. Puedes preguntarte qué la motivó a dar a luz a esa edad. Resulta que Annegret ama profundamente a los niños y sintió que estaba lista para uno más. Su hija menor, que tiene 10 años, había deseado tener un hermano o hermana menor durante mucho tiempo.

Además de las advertencias de los médicos sobre los posibles riesgos asociados con el embarazo en una edad madura, Annegret decidió someterse a un procedimiento de fertilización in vitro. Y, como el destino lo quiso, en su familia aparecieron de inmediato cuatro hijos. Annegret, que era maestra, crió a todos sus hijos por sí misma.

Hoy en día, la vida de esta gran familia es muy activa. Después del nacimiento de los hijos más pequeños, se mudaron de Berlín a una casa más grande en Gerster. Además, Annegret recibió dos premios y firmó un acuerdo con uno de los canales de televisión para que documenten la vida de la familia Raunig.»
