En diciembre de 2017, a la mujer de 33 años le dijeron los médicos que no podían ayudarla. Se enfrentó a un trastorno autoinmune que la dejó paralizada desde el cuello hacia abajo, lo que hizo que la respiración, la deglución y el habla fueran extremadamente difíciles.
Courtney se encontró repentinamente enfrentando un proceso de recuperación largo y lento. Tuvo que regresar a casa en Texas y vivir con sus padres, dejando atrás a sus amigos. Se sintió aislada y sola, y sus treinta años se convirtieron en un período de resistencia en lugar de disfrute.

Este cambio fue particularmente difícil porque antes del parálisis, Courtney llevaba un estilo de vida activo, disfrutando de viajes, relaciones cercanas con su familia y amigos, y un compromiso con la vida saludable, que incluía una dieta a base de plantas, yoga y meditación. Y de repente, todo desapareció.

Courtney probó todos los métodos de tratamiento y ejercicios disponibles, pero decidió abordar su parálisis continua desde una nueva perspectiva. Comenzó a prestar atención a los factores internos, como el estrés, y trabajó en su manejo.
«Me sentía agotada, desilusionada y confundida por mi falta de recuperación», dijo. «Fue entonces cuando decidí tomar un enfoque muy serio hacia mi vida y desconectar cualquier cosa que me causara estrés emocional o físico, incluso si eran personas, cosas y lugares que amaba profundamente. Y cuando corté los últimos lazos con mi ‘vida anterior’, comencé a notar mejoras en tan solo dos días».

El camino de recuperación de Courtney tomó tres años de terapia física intensiva y manejo del estrés para que pudiera ponerse de pie y moverse de manera independiente, e incluso caminar distancias cortas. Sin embargo, otro paso crucial en su recuperación fue decidir dejar de soñar con lo que podría haber sido y empezar a disfrutar de la vida que tenía en el presente.

«Decidí amar esta etapa de mi vida, con silla de ruedas y hogar de ancianos, tan fuertemente como el resto de ella,» escribió Courtney. «ELEGÍ ser feliz. Comencé a buscar formas de amar mi vida incondicionalmente y vivirla al máximo, incluso si no era la vida con la que había soñado.»
Ahora se desempeña como oradora motivacional y fuente de inspiración, compartiendo su mensaje con miles de personas que pueden sentirse «atascadas» o incluso paralizadas en sus vidas. Espera que su camino desde la pérdida hacia el triunfo muestre la importancia de aceptar nuestras diferencias en lugar de luchar contra ellas.
