Brittney y Ricardo compartían un hogar con sus hijos, Ricardo Jr. y Natalia. Esta última nació después de la adopción de Layla. Layla, la cachorrita, se parecía a una foca. La pequeña era talentosa pero feroz.

Layla tenía costillas que eran prácticamente cuadradas. Debido a que el cuerpo de Layla era plano, parecía que estuvieran sosteniendo un libro. Fue entonces cuando Ricardo trajo a casa un cachorro de Pitbull. Descubrieron que tenía el Síndrome del Nadador después de llevarla a casa.

La familia no sabía qué era el Síndrome del Nadador y hicieron todo lo posible para ayudar a la cachorrita. Sin embargo, la familia pensaba que era extraño que sus patas estuvieran casi rectas cuando la cachorra dormía boca arriba.
Brittney ataba sus patas con bandas para el cabello. La cachorra Pitbull fue una luchadora desde el principio. Aprendió rápidamente a caminar y se convirtió en una perra muy animada.

Este truco permitió que la familia llevara a Layla a cualquier lugar. La llevaban a la playa y de excursión con ella. A Layla también le gustaban los paseos en coche. Layla siempre estaba en el vientre de su madre antes de que naciera Natalia.
Era como si la Pitbull estuviera abrazando al bebé. Cuando nació Natalia, Layla se aseguró de estar siempre junto a su hermana pequeña. La cachorra se convirtió en la hermana mayor protectora.

La cachorra iba en paseos en carrito por el vecindario con su hermanita. Ambas prácticamente crecieron juntas y eran como mejores amigas. La pequeña niña y la adorable Pitbull eran inseparables como dos guisantes en una vaina.
