Mickey es una estrella de acción de las décadas de 1980 y 1990. También fue considerado por muchos como un sex symbol, hasta que el actor comenzó a interesarse en la cirugía plástica. Además, tuvo una adicción: debido a que las películas en las que

participaba Rourke empezaron a fracasar y su carrera se desplomó, comenzó a abusar del alcohol. El actor perdió a su familia, amigos y trabajo. En esa época, Mickey incluso pensó en
suicidarse, pero no se atrevió porque temía que sus mascotas se perdieran sin él. Dado que el actor no tenía dinero ni empleo, decidió volver al boxeo, que había practicado antes de convertirse en estrella.
Debido a esto, Rourke tenía muchas cicatrices en la cara, y la adicción al alcohol dejó su huella en él,

así que el actor decidió someterse a cirugía plástica. Pero esto solo empeoró la situación. “Hice la mayoría de las operaciones para arreglar mi cara después del boxeo. Pero para restaurar mi apariencia, me dirigí al chico equivocado.
Rompieron mi nariz dos veces en el ring. Como resultado, me sometí a cinco operaciones solo en mi nariz y una en una fractura. Tomaron cartílago de mi oreja para restaurar mi nariz, y luego hicieron varias operaciones más, ya que el tejido no quería

sanar. Fue una de las operaciones más dolorosas, una verdadera pesadilla”. Se sometió a varios lifting faciales, blefaroplastias e inyecciones de relleno labial. Más tarde, Mickey intentó corregir los errores de los médicos, pero tuvo que olvidar su anterior

atractivo y belleza para siempre. “Me deprime terriblemente pensar que he perdido mi apariencia, me angustia verme en mis viejas películas, es horrible ver cómo empeoras”, dijo Mickey Rourke.
