En el refugio, sucedió que aparecieron un gatito y un cachorro. A pesar de su edad, el gatito era un animal ágil y fuerte. Pero el cachorro estaba muy débil. Leela fue llevada por una persona cuidadosa que pidió salvar al bebé.

El examen mostró una temperatura corporal elevada y niveles bajos de glucosa en la sangre. Sin embargo, el tratamiento recetado no curó al cachorro. Los médicos no entendían la razón y prácticamente se rindieron.

Ellos mismos no entendían por qué, pero los veterinarios decidieron poner al gato al lado del cachorro enfermo. La amistad que surgió entre los animales sanó a Leela. Le llevó dos semanas recuperarse por completo. Además de la salud, Leela obtuvo, además, un verdadero amigo.

¿Cuál es el secreto de la recuperación? Según uno de los veterinarios, al cachorro lo separaron de su madre demasiado pronto, y de ahí la enfermedad. Y el gatito ayudó a su nuevo amigo a adaptarse a una nueva vida. La belleza de la edad de estos pequeños residía en que esos bebés encuentran rápidamente una familia.

Por lo tanto, los trabajadores del centro de acogida acordaron entregar los animales solo juntos para evitar problemas en el futuro, ya que estas dos criaturas ya no podían vivir una sin la otra. A los amigos les fue bien porque a las personas que vinieron a elegir a sus mascotas les gustaron ambos. Ahora viven en la misma familia, que los ama mucho y los cuida adecuadamente.
