Se llaman Abby y Cliff, y salvaron la vida de este perro durante su visita a la Gran Muralla China. El perro estaba dentro de una jaula cubierta de nieve, sin agua cercana.

La pareja se miró y decidió adoptar al perro. Convencieron al dueño del perro para que lo liberara, lo cual lograron con éxito. Se cree que el perro trabajaba como guardián en esa zona.
Abby y Cliff se pusieron en contacto con “Bunny’s Buddies”, una organización que ayuda a adoptar perros de toda Asia. Llevaron al perro al veterinario, donde lo asearon, y luego lo llevaron a su hogar. Al principio, el perro estaba confundido porque nunca se había sentido tan cómodo. Disfrutaba acostarse en su cama suave.

La pareja lo llamó Wally porque lo encontraron en la Gran Muralla China. Con el tiempo, el perro se transformó en un hermoso mastín tibetano adulto con un pelaje marrón y esponjoso. Cuando lo adoptaron, pesaba alrededor de 75 libras, pero ahora pesa 135 libras.

La familia creció con la llegada de una bebé, la pequeña Annika. Rápidamente formó un fuerte vínculo con Wally, que actuaba como su protector, siempre a su lado como un hermano mayor. Annika lo adoraba.

Cada mañana, cuando Wally saltaba a la cama, Annika se emocionaba al conocerlo. Se arrastraba hacia él, trepaba sobre él e incluso compartía su comida con él. Annika y Wally se convirtieron en amigos inseparables de por vida.
