Casey Hathaway, un niño de 3 años que jugaba en la casa de un pariente en Carolina del Norte, desapareció en 2019 cuando se adentró en el bosque. Cientos de buscadores se unieron al esfuerzo para buscar al niño después de su desaparición, lo que desencadenó una importante búsqueda que atrajo la atención nacional.

Tres días después, un vecino escuchó gritos provenientes del bosque. Casey afirmó que un amigo peludo lo mantuvo a salvo mientras estaba enredado en un arbusto y llamaba a su madre.
La mayoría de nosotros experimentamos una sensación desgarradora al escuchar informes de niños desaparecidos. Sabes que los niños simplemente no pueden cuidarse a sí mismos de la misma manera que sus padres. Te preguntas si incluso saben cómo buscar ayuda.

¿Podrían decirle a alguien dónde están si pudieran llamar al 911? También te preguntas si son conscientes de a quiénes deben evitar y a quiénes pueden pedir ayuda. Desafortunadamente, no siempre lo son.

Ni siquiera podemos empezar a imaginar lo que la familia de Casey, que tenía tres años en ese momento, pasó cuando desapareció. Él y otros dos niños estaban jugando afuera en Ernul, Carolina del Norte.
Los otros dos niños entraron una vez que terminó el tiempo de juego, pero Casey se quedó afuera. Su bisabuela lo buscó por todas partes durante más de 45 minutos, pero no tuvo éxito. En ese momento, tomó la decisión de declararlo desaparecido y llamar al 911.
